Tiempo de ser abuela: la “abuelidad”

Dedicado, con todo mi agradecimiento, a mi hijo Juny y a su esposa Mónica, a mi hija Ada Hanna y a su esposo Gabriel… por hacerme una abuela tan inmensamente feliz

Peucos

Hace meses que apenas escribo, es por felices motivos familiares. Hay un tiempo para cada cosa en la vida y ya me llegó el tiempo de ser abuela.

Me han nacido dos nietecitos hermosos en el intervalo de un mes y medio y a 4000 Km de distancia uno del otro. Me han hecho abuela; abuela por partida doble.

Tengo ahora dos nuevos títulos honoríficos, que son los más valiosos de mi vida. Son dos regalos indescriptibles: ser “iaia” de Neo, bebé de mi hijo Juny y su esposa Mónica, y ser “savtá” de David, el bebé de nuestra hija Ada Hanna y su esposo Gabriel. Ellos me han hecho abuela. Ellos me han hecho feliz.

Mis días ya no son los que eran. Mis pensamientos vuelven recurrentemente a mis nietecitos, el tiempo se diluye en su ligereza, en su inocencia. Nada parece tener suma importancia, solo sentir su respiración, captar sus movimientos, escuchar sus sonidos, acariciar su piel, abrazarlos y mirarlos a los ojos, acunarlos e intentar calmarlos con canciones de cuna.

Ya “no soy” sin mis nietos… necesito expresarles mi amor, necesito perderme en sus ojos que escudriñan e interrogan a este mundo, necesito atenderlos y tranquilizarlos con susurros y melodías que surgen de lo profundo del alma. Soy feliz cuando puedo vivenciar como escuchan atentamente lo que les cuento en voz baja, cuando sus deditos agarran mi mano, cuando puedo acariciar su piel de seda. Soy feliz cuando veo a estos jóvenes padres, mis hijos, decididos a darlo todo por esa nueva vida que han engendrado, cuando veo su dedicación completa, su amor, su paciencia y su alegría por estar al cargo de estas nuevas criaturas. Ellas, que representan el futuro, la esperanza, la continuidad de la vida…

El proceso de concepción, desarrollo, nacimiento y crianza de una nueva vida es algo tan asombroso… Cada uno de mis nietos contiene mis propios genes, heredados desde mis ancestros familiares, armónicamente asociados ahora con los genes de las otras tres series familiares. Cada uno de los bebes lleva, en cada una de sus células, material genético de sus 4 abuelos, que llegaron hasta ellos desde sus antepasados… Genes que ahora están combinados específicamente en el diseño de estos nuevos seres humanos, irrepetibles y únicos, con unas potencialidades específicas y unas características personales que aúnan cuatro series de generaciones en unos cuerpecitos tan pequeñitos y unas almas tan grandes.

Es una emoción indescriptible sentirme tan unida a ellos, mis nietos. Uno vive cerca, el otro lejos… pero en el corazón no hay distancias. Sé que mi vida ya será así: cuando esté cerca de uno, estaré lejos del otro… y cuando esté cerca del otro, estaré lejos del uno. Pero en mi pensamiento y en mi alma ambos están siempre cerca, incluso imagino que juegan juntos en armonía.

Ser abuela me da vida, me hace sentir viva. Si bien el cuerpo a mi edad ya va disminuyendo en fortaleza física y protesta por la escasez de sueño y la fatiga en la ayuda de los necesarios cuidados… mi alma se expande saludablemente en este bienestar, y ella es la que manda. Ser abuela me sana verdadera y profundamente.

No percibo que socialmente se le dé a esto mucha importancia, ni que se valore lo que yo ya llamo la “abuelidad”. Considero que este es un grave error del sistema, que solo potencia la tersura de la juventud. Inexorablemente envejecemos y es importante imaginar a lo largo de la vida como queremos que sea nuestra vejez y trabajar para hacerla posible. Si en nuestra juventud no nos embarcamos en la ardua tarea de la paternidad/maternidad, no esperemos poder disfrutar en la vejez de la imperdible experiencia de la “abuelidad”. La vida, demasiadas veces, se nos va entre urgencias, descuidando lo que verdaderamente es importante, lo que perdura. Se invierte mucho en el trabajo, en relaciones superfluas, en banalidades y en pasatiempos… en vez de construir y sembrar amor en el seno del propio hogar, ese amor que hace lo imposible posible, ese amor de familia que trasciende generaciones.

Gracias hijos amados por hacerme abuela, abuela feliz.

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6 comentarios en “Tiempo de ser abuela: la “abuelidad”

  1. Enhorabuena por tu feliz abuelidad y maternidad de Ada y paternidad de Juny. Trasmites tu gozo de modo contagioso.
    Mª Teresa Rey

  2. Hermosisima reflexión sobre esta etapa de la vida que acaba de llegar a la tuya….eres tan afortunada de abrazar lo que muchos se pierden!!!!
    Muchisimas enhorasbuenas, otra vez, para vosotros dos y para vuestros hijos ♡♡♡♡♡♡♡♡♡♡…..

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